| La historia de los jardines vacíos comenzó un día
del verano, hace algún años. Yo iba de regreso del almuerzo;
un día pasé por un campo de juegos vacío, con columpios
vacíos que oscilaban de un lado al otro. ¡Pasé una vez
por ellos, entonces me di la vuelta y me acerqué otra vez!
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¡Siendo consumida por la culpa, yo empecé a buscar a
los niños, (los columpios fueron hechos precisamente para que los
niños jugasen en ellos) y no viendo a ningun niño, me puse
a pensar que todos los niños los habían matados; por causa
del aborto, ¡dejando a nadie para salir a jugar! ¡Fui sacudida
por mi conciencia con el hecho sencillo de que nadie alrededor de mí
parecía preocuparse. Yo me senté en mi camioneta y lloré,
y lloré, entonces se me acabaron las lágrimas. ¡Solo me
quedaba tristeza en el corazón! |