. . . Y a la palabra del testimonio que dieron, porque despreciaron sus vidas ante la muerte.
"Ahora ya ha llegado la salvación, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo, porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba día y noche delante de nuestro Dios.
Ellos le vencieron gracias a la sangre del Cordero. . .