La Divina Misericordia

Padre Eterno, te ofrezco el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, para el perdón de nuestros pecados y los del mundo entero.

Por Su dolorosa Pasión, ten misericordia de nosotros y del mundo entero.

Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad de nosotros y del mundo entero.

¡O Sangre y Agua, que brotaron del Corazón de Jesús como fuente de misericordia para nosotros, yo confío en ti!

¡Jesus, yo confío en ti!


Del diario de Santa Faustina:

La Misericordia Divina en mi Alma.

Durante el Adviento, un gran anhelo por Dios surgió en mi alma. Mi espíritu se apresuró hacia Dios con todas sus fuerzas. Durante ese tiempo, el Señor me ilumino sobre Sus atributos. El primer atributo que el Señor me dio a entender es Su Santidad. Su Santidad es tan majestuosa que todos los Poderes y las Virtudes tiemblan ante Él. Los espíritus puros cubren sus caras y se dedican siempre a la adoración, y con una sola palabra ellos expresan la forma más alta de adoración; eso es ¨Santo,. . .¨. La Santidad de Dios se vierte sobre la Iglesia de Dios y sobre cada alma viva en ella, pero no del mismo grado. Hay almas que son penetradas completamente por Dios, y hay otras que están apenas vivas.

La segunda clase del conocimiento que el Señor me otorgó conocimiento sobre Su justicia. Su justicia es majestuosa y penetra hasta lo profundo del corazón de los ceres, y todos los ceres se presentan ante Él sin poder ocultar la verdad, y nada Le puede resistir.

El tercer atributo es el Amor y la Misericordia. Y entendí que el atributo más grande es su Amor y su Misericordia. Estos unen la criatura con el Creador. Su Amor y el abismo inmensos de su Misericordia se han hecho conocer en el momento de la Encarnación del Verbo Divino y en la Remisión [de la humanidad], y he aquí que vi a este ser el más grande de todos los atributos de Dios.

(Traducción del la versión inglesa)

El Amor y el abismo inmensos de la Misericordia de Dios para la humanidad.

La Encarnación del Verbo Divino.

La Remisión de los pecados.

Regreso al las páginas del Nonato Jesús