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"Dios ha creado cada uno de nosotros, a cada humano, para algo grande - para amar y ser amado. Pero, ¿por qué Dios hizo a las mujeres? Porque el amor de la mujer es una imagen del amor de Dios, y el amor del hombre es otra imagen del amor de Dios. Ambos fueron creados para amar, pero cada uno de una manera diferente. La mujer y el hombre se completan el uno al otro, y juntos demuestran el amor de Dios de una forma más completa de lo que ellos puedan demostrarlo por si mismos. Ese poder especial de amar que pertenece a la mujer se ve muy claramente cuando ella llega a ser madre. La maternidad es el obsequio de Dios a las mujeres. ¡Cuán tan agradecido debemos estarle a Dios por este obsequio maravilloso que trae tanta alegría al mundo entero, tanto las mujeres como los hombres! Desgraciadamente podemos destruir el obsequio de la maternidad, especialmente por medio del aborto, creyendo que otras cosas como los trabajos o las posesiones materiales son más importantes que el amar al prójimo. Ningún trabajo, ni planes, ni posesiones, ninguna idea de la "libertad" pueden tomar el lugar del amor. Por lo tanto, algo que destruye la maternidad que es un obsequio de Dios, destruye el más preciado obsequio de la mujeres - la habilidad de amar como una mujer."
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